Writers presenta: #stopPinkwashing x KAOBA

Septiembre es un gran mes. Para muchas personas es en realidad como empezar un nuevo año. Para nosotros, implica tantas cosas… para empezar las noches son más largas, hay más tiempo para pintar por ejemplo. Septiembre es el mes en el que destacamos a Kaoba, una escritora de Madrid, de la que habréis visto piezas y firmas pero a la que os invitamos a conocer a través de este post.
Me gusta el hecho de pensar que cuando yo no esté, seguiré estando mientras no se disipen todas mis huellas.

-Inicios:
Empecé a pintar en 2015, pero realmente el graffiti ha estado presente en mi vida casi desde que tengo memoria. De pequeña me intentaba aprender los nombres que veía en las carreteras, pero no concebía el graffiti como algo que pudiera hacer una persona, porque no conocía a nadie que lo hiciera y nunca había visto a nadie hacerlo.Con quince años un chico del equipo de fútbol en el que jugaba, me dijo que pintaba y conocía a gente del mundillo. Siempre me contaba cosas de la gente que había pintado las piezas que veíamos desde el autobús. Un día le dije que me enseñara a pintar y realmente solo me dijo el orden de los elementos de una pieza, pero se lo agradezco pues en ese momento yo no controlaba apenas el rollo del YouTube y el instagram en el mundillo.

Recuerdo que la primera vez que compré botes fui a Montana con una lista de colores, pero el chico fue tan borde conmigo que me dio vergüenza volver. A partir de ahí conocí la tienda writers.
Me hice mi primera pieza porque mi compañero de futbol me contó que había salido a pintar ese día, me animé y le dije que yo también iba a pintar. Salí a hacerme una pieza al lado de mi casa con una chica de clase que había venido a hacer un trabajo. Nos pusimos bandanas y gorra para taparnos la cara porque el chico nos dijo que se hacía así.
Al día siguiente me tapé la pieza porque me dio miedo que mi padre se enterase. Ahora le gusta lo que hago pero en ese momento no creo que le gustara mucho. Ese día no dormí pensando que al día siguiente se iba a plantar la policía en mi casa. Todo porque donde había pintado había una señal de ‘zona videovigilada’.

Siempre he puesto mi nombre. Me gusta verlo en las carreteras, en las vías y en los trenes. Aunque ha llegado un punto que escribo cualquier cosa con tal de pintar. A veces hago referencia a como me siento en ese momento, cosas que me motivan o que me gustan. O simplemente juegos de letras o palabras que me gustan por como están colocadas las letras.
-Referentes femeninos:
La verdad es que me flipa y me inspira muchísima gente, creo que hay un pedacito de toda la gente a la que admiro en lo que hago.
El primer grupo de chavalas que descubrí fue Runaways que ya pintaban cuando yo empecé, Ruka y Yubia. Ahora con Instagram he descubierto gente de fuera de España que también hace cosas increíbles, como las chicas del proyecto de Sisterhood Graffiti.

-Motivos para pintar:
No sé muy bien por qué pinto. Pienso muchas veces en dejarlo por mi salud mental, porque a veces roza lo insano, pero cuando he estado muy mal mi primera vía de escape ha sido ir a pintar.
No concibo una vida sin grafiti. No concibo viajar sin pintar, un cumpleaños sin mural, salir a beber por el centro sin echar unas firmas o una semana sin salir a hacer unas carreteras o algo así. Creo que para mí, y para mucha gente, lo extraordinario se ha convertido en cotidiano.

Me han dado marrones y he vivido cosas por las que he dicho ‘no vuelvo a pintar en mi vida’, pero al día siguiente estoy otra vez mirando qué voy a hacer esa noche.
Me gusta ver mi nombre, me gusta que alguien me diga que lo ha visto en una carretera perdida en medio de la nada. También me hace ilusión que la gente identifique mis letras aunque haya escrito cualquier tontería.




